Heroínas de la independencia / Calle de la Victoria

Heroínas de la independencia / Calle de la Victoria

Heroínas de la independencia

La participación de las mujeres fue fundamental en la guerra de la independencia y, en particular, en la batalla de Salta. Las mujeres de la independencia conformaban una red de espionaje femenina que buscaba inmiscuirse en la realidad de los enemigos para investigar sobre las condiciones de los realistas, hacerlos pasar de bando e informar hasta el último detalle. Muchas historias resuenan en los rincones de la ciudad a raíz del sistema organizado de información que motivaba el espionaje continuo en el propio cuartel de los españoles.

Al momento de dedicarse con obstinación a su objetivo, no importaba el origen ni rango social para inmiscuirse y espiar: “desde la negra esclava hasta la matrona de más alcurnia”. No había reunión, ni visita, ni parte emanado del ejército, o con las familias realistas de su confianza y amistad donde no se infiltrara su espíritu minador y atrevido, tratando de robar los secretos y dar las alarmas necesarias.

Juana Moro de López, “La Emparedada” condenada al tapamiento, protagonizó la conquista de la voluntad del enemigo, particularmente del Marqués de Yavi, nacido en el Alto Perú. Adhirió a la revolución en 1810, sin embargo, luego regresaba a integrar las tropas realistas por su rango de Marqués, puesto que tenía que mantener tropa propia para cuando el Rey requiriera sus servicios. Quien conquistara al Marqués tenía como yapa las tropas. “Muy general fue la creencia de que había habido seducción en Salta, particularmente de algún jefe y de varios oficiales, cuya posibilidad debió haber previsto Tristán para procurar disminuir la perniciosa influencia de una población abundante en mujeres de conocido mérito y en extremo insinuantes”,

A Juana la llamaron la emparedada por su condena de tapamiento en el solar que hoy ocupa la calle España 782.

Martina Silva de Gurruchaga, protagonizo la participación directa en el combate  en la Batalla de Salta. Aquella mañana montaron a caballo desde Lomas de Medeiro, y se apoyaron en la pequeña fuerza que habían preparado desde Cerrillos. Recorrieron la tierra que quedaba a espaldas de aquellas lomas, que eran muy pobladas de campesinos agricultores, los recogieron a todos y los arriaron a la batalla. Esta acción fue decisiva para forzar la retirada del Marqués de Yavi. Entraron a la plaza central por la calle 20 de febrero junto a los ponchos azules.

María Sanchez Loreto Peón; jefa de Inteligencia de la Vanguardia del Ejército del Norte;  Se destacó especialmente como jefa de Inteligencia de la Vanguardia del Ejército del Norte. Lideró un grupo conformado por amigas y conocidas, ayudadas por sus hijos pequeños y sus criadas. Para tener una comunicación rápida esta desarrolló un simple e ingenioso sistema: un buzón natural en medio de la nada. Un árbol al que se le había hecho un hueco y luego vuelto a tapar con la misma corteza, cerca de donde las criadas iban todos los días a lavar la ropa y a buscar agua. Ellas transportaban el papel con la ropa sucia y lo dejaban en el hueco sin ser vistas. Luego, algún soldado patriota lo retiraba a la noche y dejaba a su vez instrucciones y pedidos de información.

No se les escapaba nada. Ni siquiera la cantidad de soldados realistas que había en cada momento. María se disfrazaba de viandera e iba con su canasta de comida en la cabeza y granos de maíz en los bolsillos a sentarse a la plaza donde estos acampaban. Cuando aparecía el oficial y empezaba a cantar uno por uno los nombres, ella pasaba un grano de maíz de un bolsillo a otro por cada presente y luego enviaba esa información a través del buzón del árbol. Hasta de india se disfrazó, para sentarse en los portales a vender pasteles y espiar.

“Los gauchos nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial. A todo esto se agrega otra no menos perjudicial que es la de ser avisados por horas de nuestros movimientos y proyectos por medio de los habitantes de estas estancias y principalmente de las mujeres, cada una de ellas es una espía vigilante y puntual para transmitir las ocurrencias más diminutas de éste Ejército”.

Magdalena Macacha Güemes;

 

 

 

 

María Petrona Arias, “La China” quien se encargaba de llevar correspondencia secreta a caballo;

 

 

María de los Remedios del Valle, Capitana “María de la Patria”

 

 

 

 

Celedonia Pacheco y Melo, mujer hermosa y notable por sus enormes y largas orejas;

 

Andrea Zenarrusa o Toribia la Linda, llamada así por su espléndida belleza

 

Juana Torino;

Calle de la Victoria

La Batalla de Salta dio lugar a la denominación “Calle de la Victoria”, actual Calle España. En 1813, después de la Batalla de Salta, lo que era conocido como Campo de la Tablada pasó a llamarse “Campo de La Cruz” y la calle del Yocsi que significada salida en vocablo indígena, pasó a denominarse “Calle de la Victoria”. Por aquí ingresó el General Belgrano, luego de vencer la batalla hacia el casco urbano. En la intendencia de Abel Zerda, en 1900, esta calle pasó a llamarse paradójicamente “España”, hasta hoy.